Cuando Jimy era pequeño presenció
el asesinato de su madre delante de sus ojos. Desde ese momento Jimy perdió la
confianza en la gente y se distanció de las personas cercanas. Se convirtió en
una persona cerrada, asustadiza y empezó una nueva vida.
Al cabo de unos años la policía arresta al
asesino y llaman a Jimy para que vaya a declarar como testigo del asesinato.
Allí se encontrará con las otras personas que presenciaron ese fatídico
episodio que le marcó para siempre. El juicio
se prolonga a causa de un mal sistema jurídico. Entretanto uno a uno los
testigos del asesinato van cayendo y cada vez son menos los que quedan vivos
para declarar en contra del asesino. Jimy se da cuenta de que no puede ser
coincidencia y se alerta del gran peligro que corre. Él solo, sin la ayuda de nadie,
tendrá que sobrevivir sin que el asesino lo encuentre para que, el día del
juicio, pueda testificar para vengar a su madre.
